Comercio con América Latina: 1825-1900

Después de sus guerras de independencia, los Estados Unidos y los países de la América Latina pudieron comerciar sin la interferencia de sus gobiernos imperiales. Los comerciantes norteamericanos también llevaron a cabo prósperos negocios con las colonias que España aún tenía en el Caribe: Cuba y Puerto Rico.
 
En el siglo XIX, el comercio con América del Sur ayudó a que la metrópolis que abarcaba Nueva York y Brooklyn se convirtiera en uno de los centros urbanos más prósperos del mundo.  La ciudad ya tenía varias ventajas, entre las cuales se encontraban una bahía segura, acceso a la zona agrícola central de los Estados Unidos a través del canal Erie, mano de obra abundante y calificada y hombres de negocios emprendedores. El comercio creciente con América del Sur estimuló entonces el desarrollo de la industria (desde refinerías de azúcar hasta la fabricación de maquinaria), la infraestructura (muelles y almacenes) y las finanzas (bancos y compañías de seguros marítimos).

Franciso Oller (Puerto Rico, 1833–1917), Hacienda La Fortuna, 1885. Oil on canvas. Collection of Carmen G. Correa. Plantaciones como La Fortuna, ubicada en la fértil región de Ponce, Puerto Rico, cultivaban y molían la caña de azúcar, enviando la mayor parte de su producción a las refinerías en los Estados Unidos. El dueño de La Fortuna, un emigrado de Barcelona, le encargó al destacado artista puertorriqueño Francisco Oller que retratara su casa, su bodega, su molino y sus trabajadores. Oller aplicó las técnicas impresionistas que había aprendido en Europa a los estudios de su paisaje natal. 
Franciso Oller (Puerto Rico, 1833–1917), Hacienda La Fortuna, 1885. Oil on canvas. Collection of Carmen G. Correa.
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