España en la imaginación norteamericana

La “leyenda negra” de la era colonial que había estereotipado a los españoles como crueles tiranos perdió influencia en el siglo XIX (aunque la guerra contra España la revivió brevemente). Dos neoyorquinos ayudaron a esta transformación ofreciendo a los norteamericanos otras maneras de pensar sobre los españoles.
 
El escritor Washington Irving apreciaba la España “romántica” e hizo de Cristóbal Colón una figura capital en la historia del origen de América. El pintor William Merritt Chase, influido profundamente por el artista español del siglo XVII Diego Velásquez, ayudó a convertir a este en un modelo para los pintores americanos del siglo XIX.
 
Pero la nueva imagen de España también estaba algo distorsionada. Aunque el país fuera pintoresco y exótico, también tenía un pasado turbio. En contraste, los norteamericanos veían a su propia sociedad como dinámica y prometedora, aunque quizá demasiado enfocada en el dinero. España, por lo tanto, continuaba siendo un rival de los Estados Unidos, apreciada menos por su valor propio que como una manera de medir los logros y fracasos de los Estados Unidos en su acelerado desarrollo.

WashingtonIrving (United States, 1783–1859), The Alhambra. By Washington Irving. Author's Revised Edition. With Illustrations by Felix O. C. Darley, Engraved by the Most Eminent Artists. New York, G.P. Putman, 1851. The Carl H. Pforzheimer Collection of Shelley and His Circle, The New York Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundations.

Al escribir como el personaje ficticio de Diedrich Knickerbocker, Washington Irving, quien había nacido en Nueva York, fascinaba a los lectores con su irreverente combinación de verdad y fantasía en Una historia de Nueva York (1809). Cuando Irving fue enviado a España en la década de 1820 como parte del cuerpo diplomático norteamericano, tuvo también la oportunidad de penetrar en el pasado de ese país. En la siguiente década habría de escribir cuatro libros sobre el tema: Vida y viajes de Cristóbal Colón (1828), Crónica de la conquista de Granada (1829), Cuentos de la Alhambra (1832), y Leyendas de la conquista de España (1835).
 
Estas obras, que también mezclaban investigación histórica con narrativa romántica, celebraban el pasado exótico de España y veneraban las reliquias de su antigua gloria, como la palaciega (aunque dilapidada) Alhambra de Granada. Sus emocionantes historias crearon una moda de todo lo español e inspiraron a generaciones de escritores y artistas a hacer peregrinajes a España en busca de escenas pintorescas que retratar.
 
Las viñetas de Irving también se volvieron populares porque halagaban a la idiosincrasia norteamericana, presentando a España como un país anclado en el pasado, mientras que los Estados Unidos avanzaban hacia el futuro.

Washington Irving (United States, 1783–1859), The Alhambra. By Washington Irving. Author's Revised Edition. With Illustrations by Felix O. C. Darley, Engraved by the Most Eminent Artists. New York, G.P. Putman, 1851. The Carl H. Pforzheimer Collection of Shelley and His Circle, The New York Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundations. Al escribir como el personaje ficticio de Diedrich Knickerbocker, Washington Irving, quien había nacido en Nueva York, fascinaba a los lectores con su irreverente combinación de verdad y fantasía en Una historia de Nueva York (1809). Cuando Irving fue enviado a España en la década de 1820 como parte del cuerpo diplomático norteamericano, tuvo también la oportunidad de penetrar en el pasado de ese país. En la siguiente década habría de escribir cuatro libros sobre el tema: Vida y viajes de Cristóbal Colón (1828), Crónica de la conquista de Granada (1829), Cuentos de la Alhambra (1832), y Leyendas de la conquista de España (1835).
 
Estas obras, que también mezclaban investigación histórica con narrativa romántica, celebraban el pasado exótico de España y veneraban las reliquias de su antigua gloria, como la palaciega (aunque dilapidada) Alhambra de Granada. Sus emocionantes historias crearon una moda de todo lo español e inspiraron a generaciones de escritores y artistas a hacer peregrinajes a España en busca de escenas pintorescas que retratar.
 
Las viñetas de Irving también se volvieron populares porque halagaban a la idiosincrasia norteamericana, presentando a España como un país anclado en el pasado, mientras que los Estados Unidos avanzaban hacia el futuro.
WashingtonIrving (United States, 1783–1859), The Alhambra. By Washington Irving. Author's Revised Edition. With Illustrations by Felix O. C. Darley, Engraved by the Most Eminent Artists. New York, G.P. Putman, 1851. The Carl H. Pforzheimer Collection of Shelley and His Circle, The New York Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundations.

William Merritt Chase (United States, 1849–1916), Sunny Spain, 1882. Oil on canvas. Lois and Arthur Stainman. Como un número creciente de artistas neoyorquinos después de la década de 1860, William Merritt Chase viajó a España en busca de los temas pintorescos que Washington Irving había popularizado anteriormente en sus semblanzas románticas del país.
 
El cuadro de Chase, Soleada España, esbozado durante un viaje a Toledo en 1882, capta la sensación de un lugar perdido en el tiempo, con su soñoliento paisaje premoderno de luz y calor intensos. La luz de España también estimuló a Chase a trabajar al aire libre, y se convirtió en un hábil practicante del estilo impresionista que se popularizó internacionalmente a finales del siglo XIX.
William Merritt Chase (United States, 1849–1916), Sunny Spain, 1882. Oil on canvas. Lois and Arthur Stainman.

William Merritt Chase (United States, 1849–1916), An Infanta, A Souvenir of Velázquez, 1899. Oil on canvas. Private Lender. Las experiencias de Chase en las galerías del Museo del Prado de Madrid transformaron su vida y su arte. Fascinado por los cuadros de Diego Velázquez, copió la obra del maestro procurando aprender del hombre que consideraba “el más grande pintor de todos los tiempos.”
 
De vuelta en casa, Chase inclusive imitó el estilo de vida y toda la parafernalia de la corte española, posando con familiares y amigos en trajes de la época y representando escenas retratadas en los cuadros de Velázquez.
William Merritt Chase (United States, 1849–1916), An Infanta, A Souvenir of Velázquez, 1899. Oil on canvas. Private Lender.
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