Que hablan español en Nueva York

Los problemas políticos y las crisis económicas llevaron a los españoles y latinoamericanos a la ciudad de Nueva York a lo largo del siglo XIX. Los cubanos en particular viajaron hacia el norte durante su larga lucha por la independencia. Pero también poetas, maestros y políticos que venían desde México hasta Argentina se dirigieron a Nueva York, algunos por temporadas cortas y otros por largos años. La ciudad era más que un simple refugio; era una atracción en sí. Nueva York era el centro de la vida moderna, la actividad editorial y las comunicaciones y un lugar para hacer negocios u obtener una formación académica sin tener que viajar a Europa.
 
Los latinoamericanos y españoles absorbieron la vida de Nueva York—sus multitudes, vida comercial y vida social—y observaron las instituciones norteamericanas. Comunicaron los conocimientos a sus compatriotas a través de cartas, relatos de viajes y artículos de prensa. Estos informes dejan claro que aunque buscaron y encontraron inspiración para promover la libertad y el progreso en sus propios países, también estaban muy conscientes de los defectos de la ciudad, en particular sus enormes desigualdades. Frecuentemente sentían nostalgia de la comodidad y  calidez de sus patrias.

William Momberger, Beldad y la bestia. Nueva York: D. Appleton y Ca. libreros-editores, 1864. New-York Historical Society. En la década de 1840, Daniel Appleton comenzó a traducir libros del inglés al español para venderlos en América del Sur, incluyendo los clásicos infantiles y un Diccionario de Pronunciación de Español e Inglés. Hacia 1867, Appleton ya publicaba y exportaba cerca de cincuenta títulos en español por año, usando una imprenta en Williamsburg para poder satisfacer la demanda y dándole trabajo de traducción a residentes locales tales como José Martí. 
William Momberger, Beldad y la bestia. Nueva York: D. Appleton y Ca. libreros-editores, 1864. New-York Historical Society.

Herman Normann (Sweden, 1864–1906), Portrait of José Martí (1853-95), 1891. Oil on  canvas. Reproduction. Cuban Heritage Collection, University of Miami. Huyendo de sentencias de cárcel en España por apoyar la independencia de Cuba, José Martí llegó a Nueva York en 1880. Durante los siguientes quince años trabajó en la ciudad como periodista.
 
Desde su despacho en la calle Front #120, Martí publicó el diario revolucionario Patria y escribió penetrantes ensayos sobre la economía, política y cultura latinoamericanas—así como ensayos sobre la ciudad de Nueva York—para periódicos y revistas de ciudades como Buenos Aires y México. También ayudó a fundar la Sociedad Literaria Hispanoamericana en 1887, escribió sobre autores norteamericanos como Whitman y Emerson, e importantes volúmenes de poesía tales como Versos sencillos y creó la revista infantil popular La Edad de Oro, que combinaba artículos educativos con cuentos de hadas y poemas.
 
Muy consciente de los aspectos tanto positivos como negativos de la sociedad norteamericana, Martí nunca ejerció presión para que los Estados Unidos se involucraran en los asuntos de Cuba. Martí temía las ambiciones imperiales de los Estados Unidos: “¿Una vez que los Estados Unidos entren en Cuba,” preguntó, “quién los sacará?” En sus influyentes ensayos, tales como “Nuestra América,” Martí sostenía que América Latina debería desarrollarse independientemente, de acuerdo a sus condiciones individuales.   
Herman Normann (Sweden, 1864–1906), Portrait of José Martí (1853-95), 1891. Oil on  canvas. Reproduction. Cuban Heritage Collection, University of Miami. 
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