Políticos Encuentros: 1850-1930

España conservó sus colonias azucareras de Cuba y Puerto Rico a pesar de que la mayor parte de la América hispánica ya había obtenido su independencia hacia 1825. Pero los activistas de ambas islas fomentaron la rebelión, y Nueva York jugó un papel importante en las conspiraciones independentistas y en las insurrecciones.
 
Uno de los primeros insurgentes en llegar a la ciudad fue el sacerdote cubano Félix Varela y Morales, quien comenzó en la década de 1820 lo que otros continuarían a mediados del siglo. Nueva York se convirtió en un refugio donde los emigrados de las colonias españolas se congregaban y conspiraban en un clima de seguridad, con frecuencia aliándose a residentes locales influyentes que abogaban para que los Estados Unidos se involucraran en las rebeliones anticoloniales.
 
En 1898, los Estados Unidos entraron en la Guerra de Independencia cubana, transformándola en la Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana. La victoria sobre España repercutió en que los Estados Unidos se involucraran directamente en los asuntos de la América de habla española.

Theo. R. Davis, “Cuban Ladies in Council at the House of Señora R. Hourritiner, New York City,” Harper’s Weekly, April 17, 1869. Reproduction. New-York Historical Society. Gonzalo de Quesada y Aróstegui, autor de La guerra en Cuba, era un antiguo residente de Nueva York que había obtenido una licencia en leyes de la New York University. El coautor de este libro, Henry Davenport Northrop, escribió varios tomos de historia de gran popularidad. Juntos se convirtieron en efectivos defensores de la causa de la “Cuba Libre”.
Gonzalo de Quesada and Henry Davenport Northrop, The War in Cuba: Being a Full Account of Her Great Struggle for Freedom. Chicago: Liberty Publishing Company, 1896. New-York Historical Society.
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