La Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana (1895-98)

El 29 de enero de 1895, José Martí—poeta, periodista y líder del Partido Revolucionario Cubano de Nueva York—envió órdenes por escrito a Cuba para comenzar el levantamiento armado contra las autoridades coloniales españolas. Así comenzó la segunda guerra de independencia cubana. Martí partió para Cuba al día siguiente. El 19 de mayo murió en combate en Dos ríos, Cuba.
 
El llamado de Martí al levantamiento y su muerte estimularon el apoyo a la revolución en Nueva York y en Florida, especialmente entre los trabajadores de la manufactura de habanos. Hacia 1898, el conflicto estaba destruyendo a la isla, pero ninguna de las dos partes podía reunir suficientes recursos para poder ganar.
 
Los líderes norteamericanos debatían qué hacer. Muchos creían que Cuba era demasiado importante para los intereses económicos y políticos de los Estados Unidos como para arriesgarse a que la isla se tornara libre o fuera gobernada por otro poder extranjero. La explosión del acorazado Maine en el puerto de La Habana, el descubrimiento de una carta escrita por el ministro español insultando al Presidente McKinley y la presión de la prensa de lengua inglesa llevaron al Congreso y al Presidente a entrar en la Guerra Hispano-Cubana.

Portrait of Arthur Alfonso Schomburg, bibliophile, ca. 1900s. Reproduction. New York Public Library, Arthur Alfonso Schomburg Photograph Collection, Photographs and Prints Division, Schomburg Center for Research in Black Culture, The New York Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundations. Un joven activista puertorriqueño llamado Arturo Schomburg cofundó el club político neoyorquino Las Dos Antillas para representar a los puertorriqueños y cubanos de origen africano y de clase trabajadora en el movimiento de liberación. En 1896, sus miembros donaron armas a las fuerzas nacionalistas cubanas. La colección de documentos afroamericanos que Schomburg reunió más tarde se encuentra en el Schomburg Center de la Biblioteca Pública de Nueva York. 
Portrait of Arthur Alfonso Schomburg, bibliophile,ca. 1900s. Reproduction. New York Public Library, Arthur Alfonso Schomburg Photograph Collection, Photographs and Prints Division, Schomburg Center for Research in Black Culture, The New York Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundations.

Keppler & Schwarzmann, “The Duty of the Hour:— To Save Her Not Only from Spain but from a Worse Fate,” Puck, 1898. Lithograph. New-York Historical Society. El prejuicio racial jugó un papel importante a la hora de convencer a los norteamericanos que apoyaran la intervención de los Estados Unidos en la Guerra-Hispano-Cubano-Norteamericana. Los blancos que deseaban una sociedad racialmente segregada temblaban ante la idea de una Cuba independiente cuyos líderes querían eliminar las barreras del color. Los blancos también se aprovechaban de los estereotipos raciales para presentar a la multicolor población cubana como incapaz de autogobernarse, lo cual convertía a la intervención de los Estados Unidos en un deber.
Keppler & Schwarzmann, “The Duty of the Hour:— To Save Her Not Only from Spain but from a Worse Fate,” Puck, 1898.Lithograph. New-York Historical Society.
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