Artes plásticas

Al tomar auge en el ámbito mundial a principios del siglo veinte, Nueva York comenzó a atraer artistas jóvenes de muchos lugares de los Estados Unidos, el Caribe y América Latina. La ciudad les ofrecía mecenas adinerados, galerías y museos, un floreciente circuito artístico internacional, escuelas de arte y empresas comerciales donde podían ganarse la vida con sus aptitudes artísticas.
 
Nueva York también arrojaba a sus habitantes al torbellino de la vida moderna. Los artistas que respondieron a sus retos estéticos y prácticos desarrollaron su obra y sus carreras sumándose a la energía creativa de la ciudad. El taller experimental del artista mexicano David Alfaro Siqueiros fue uno de los centros de reunión del arte moderno; otro de ellos fue la New School for Social Research, donde el mexicano José Clemente Orozco y el ecuatoriano Camilo Egas pintaron murales y Egas impartió sus cursos de arte. Pero en cuanto a presentar ante Nueva York y el resto del país el arte y los artistas de las Américas, ningún sitio sobrepasaba al Museum of Modern Art (MoMA), donde Diego Rivera tuvo una exposición personal en 1931.

Miguel Covarrubias (Mexico, 1904–57), Twenty Centuries of Mexican Art at the Museum of Modern Art, 1940. Watercolor. Yale University Art Gallery, Gift of Sra. Rosa R. de Covarrubias. El reconocido pintor y caricaturista mexicano Miguel Covarrubias, residente por muchos años en Nueva York, ayudó a organizar la exposición Twenty Centuries of Mexican Art [Veinte Siglos de Arte Mexicano], una monumental muestra presentada por el Museum of Modern Art (MoMA) en 1940 y cuyo objetivo era ofrecer un “panorama completo y equilibrado” del arte mexicano. Covarrubias también reprodujo en sus dibujos la deslumbrante noche de inauguración para los lectores de la revista Vogue.
 
El plan original de inaugurar la exposición en París en mayo de 1940 fue frustrado por la amenaza que representaban los submarinos nazis para el barco con el valioso cargamento de obras de arte. Nelson Rockefeller (entonces presidente del MoMA) convenció al presidente mexicano Lázaro Cárdenas para que cambiara el lugar de la exposición a Manhattan.
Miguel Covarrubias (Mexico, 1904–57), Twenty Centuries of Mexican Art at the Museum of Modern Art, 1940. Watercolor. Yale University Art Gallery, Gift of Sra. Rosa R. de Covarrubias.

Joaquín Torres-García (Uruguay, 1874–1949), New York Docks, 1920. Oil and gouache on cardboard. Yale University Art Gallery, Gift of Collection Société Anonyme. Nacido en Uruguay, Joaquín Torres García pasó muchos años en el extranjero. Estuvo en Nueva York de 1920 a 1922. En su trabajo de esta época, cuando se sintió cautivado por las “miles de formas nuevas en movimiento,” aparecen los edificios altos y los medios de transporte que conectaban a la “Ciudad de los negocios” con el resto del mundo. Su estilo moderno de expresión habría de tener más tarde una enorme influencia en América Latina.
Joaquín Torres-García (Uruguay, 1874–1949), New York Docks, 1920. Oil and gouache on cardboard. Yale University Art Gallery, Gift of Collection Société Anonyme.


 
Tamayo fue uno de los artistas mexicanos más importantes del siglo XX. Más joven que Rivera, Siqueiros y Orozco, Tamayo rechazó en su propia obra los temas de inspiración social de estos muralistas. Probablemente realizó esta pintura cuando vivía en Nueva York (en distintos momentos entre 1926 y 1948) y enseñaba temporalmente en la Dalton School.
Rufino Tamayo (Mexico, 1899–1991), El Helado de Fresa (Strawberry Ice Cream), 1938. Oil on canvas. Mary-Anne Martin Fine Art, New York.
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